El duelo, la perdida en tiempo de Covid19

El duelo, la perdida en tiempo de Covid19

El duelo, la perdida en tiempo de Covid19 y como sobrevivir con nuevo enfoque.

El duelo es un camino que se necesita recorrer después de vivencia traumática debida a una perdida. Significa experimentar todo lo asociado a una perdida que no es voluntaria, es un camino de dolor que se necesita atravesar. El duelo NO es una enfermedad, pero sí que puede llegar a matar si este camino de dolor no se recorre adecuadamente, si no se recorre con la toma de conciencia plena de lo que significa y no se recurre a la ayuda de un profesional que nos acompañen, la persona puede estar atrapada en este mismo dolor hasta que se convierte en patológico y entonces que pone la vida diaria de la persona en riesgo.

Cada duelo es diferente porque cada persona es diferente y cada uno tiene su propia mochila y dentro sus creencias, sus valores y sus experiencias previas con el dolor, la enfermedad, la familia, su entorno, y eso nos hace sujetos únicos con respuestas únicas.

Todas las personas tienen tres planos diferentes con las cuales reaccionar a los eventos de la vida: el plano racional, el emocional y el visceral.

Estos tres planos tienen que estar equilibrados entre ellos. Cuando estamos en una situación difícil como el duelo, los tres planos pueden estar muy afectados.

Hace algunos años perdí a mi padre con el cual tenía una relación muy cercana y llena de cariño. Perderlo fue muy duro y encima en una circunstancia difícil debida a una enfermedad. Todavía estaba trabajando el luto emocional de una ruptura de pareja y claro que la muerte de mi padre me arrastro del todo en un dolor muy grande. Por eso conozco bien que significa estar en un duelo y sufrir por eso.

Sobrellevar la pérdida de un familiar o alguien muy cercano a nuestro entorno, puede ser uno de los grandes retos que la vida nos da para enfrentarnos con nosotros mismos. La muerte de la pareja o un padre o una madre puede causar un dolor especialmente profundo y podemos ver la pérdida como una parte natural de la vida o como suele pasar, como un golpe tan fuerte que puede dar lugar a largos períodos de tristeza y a veces puede llegar a convertirse en depresión.

Cada persona suele reaccionar de forma distinta a la muerte y cada mecanismo de reacción cambia según la personalidad y estructura interior de cada individuo. Hoy por hoy el Covid19 nos ha enseñado que la muerte puede llegar en cualquier lugar del mundo, afectar personas con edades y culturas diferentes. También hemos aprendido que el duelo no está conectado solamente con la muerte física de un ser querido, sino también con la muerte espiritual o emocional de nuestros hábitos de vida que han cambiado de repente.

El duelo entonces no es solamente una palabra o un estado emocional conectado con una perdida física, la muerte de un ser querido, si no la muerte de una zona de confort en la cual cada uno estaba acostumbrado, las cosas del día día que se han convertido en algo extraño, por ejemplo, hemos aprendido el valor de la palabra libertad. El Covid nos ha puesto en la condición que ya no podemos vivir libremente como antes. Esto también es una forma de duelo que hemos aprendido que existe y que muchas personas necesitan trabajar para recuperar un poco de serenidad.

Todos reaccionamos de forma diferente a la muerte, por supuesto y echamos mano de nuestros propios mecanismos para enfrentarnos con el dolor que la perdida conlleva. Las investigaciones de los últimos meses indican que por el Covid19 muchas personas están siendo afectadas por el dolor causado por el duelo y la muerte de un ser querido, además del cual no se han podido despedir. Al mismo tiempo se ha notado que el paso del tiempo y una adecuada terapia permitirá a la mayoría de las personas recuperarse de la pérdida gracias también a el apoyo de su entorno social y familiar.         

Quien trabaja con las personas, sabe perfectamente que aceptar la muerte de alguien cercano o sentirse dolido por una perdida puede tomar desde meses hasta años, porque estamos hablando de las emociones humanas y, sobre todo, repito cada persona lo vive de forma diferente.

Hay una duración “normal” del duelo y una que podría necesitar más tiempo para reflexionar sobre el ocurrido antes de lograr acostumbrarse a la pérdida y retomar una condición de vida normal. En este segundo caso, hablaremos de duelo patológico porque su duración afecta la vida de la persona por un tiempo bastante largo.

La mayoría de las personas, por sus naturalezas, tienen una herramienta muy importante que es la capacidad de ser resiliente.

Ser resiliente significa encontrar dentro si mismo las herramientas innatas que cualquier persona ya tiene para sobrellevar los momentos difíciles, como en el caso del duelo, de la muerte y de la perdida. Como ocurre, el problema es recordarnos de esta resiliencia innata y por eso la ayuda de un profesional puede marcar la diferencia en la fase de recuperación.

Podrían ser eficaces algunas de esta herramienta:

  • Hablar sobre la muerte de la persona para comprender lo sucedido, aceptar el sentimiento de duelo que nos está invadiendo por dentro como el sentir tristeza, rabia, agotamiento y fragilidad, por ejemplo.
  • Recordar a la persona a través de anécdotas, historias familiares, frases o ejemplos concretos de actos que la persona hizo en su vida y que han dejado huellas en el presente. Como haría un vikingo moderno, celebrar lo vivido con la persona que ya no está y rememorar las gestas de su historia personal.

Ladgerda,Vikings

  • Hoy tenemos también la posibilidad de utilizar más medios como los tecnológicos, para tener recuerdos en forma de videos o galería fotográfica, podremos pintar una imagine que nos evoque nuestro ser querido o como hacen en otras culturas fuera de Europa, plantar semillas de una flor o de un árbol en un jardín o en el campo, para despedirse del ser querido.
  • Aceptar las emociones y el dolor sin rechazarlo.
  • Aprender a vivir sin el ser querido y recolocarlo emocionalmente de forma positiva para poder continuar la vida.

Es muy importante recordar que la muerte nunca podrá romper el vínculo emocional y afectivo que hemos tenido con la persona querida que ya no está. Pero si es necesario trabajar el dolor emocional para seguir viviendo de forma sana. El hueco que deja la persona que ya no está presente en nuestra vida, podrá rellenarse de amor, cuando decidimos trabajar el duelo, o el hueco se podrá llenar de dolor, si no lo trabajamos, que a largo plazo nos puede bloquear generando un dolor crónico.

Tenemos que aprender a cambiar el rumbo de la idea de la muerte, romper con el concepto que nos han dado a nivel educativo que nos empuja a dar la espalda al concepto de perdida, porque duele.

Si pudiéramos normalizar el concepto de la muerte como parte de la vida, este cambio de actitud nos favorecería mucho en los procesos del duelo. Que por supuesto es normal tener en caso de perdida de un ser querido.

Quiero terminar el articulo con un mensaje para todas las personas que están en esta situación:

Del duelo se sale, aun que cuesta porque es un recorrido que no siempre es fácil. Pero el apoyo de una buena red sociales, de tu entorno y el apoyo de un o una profesional, te puede ayudar a salir del dolor y de la tristeza.

El mejor homenaje que podemos dar a nuestro ser querido que ya no está con nosotros es no dejar que este dolor nos afecte, manteniendo su recuerdo con amor en nuestro corazón.

«El amor»- oleo -lienzo, Luzelena 2019

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